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San Martín y la Gran América

Prof. María Inés Garrido de Solá

Desde el punto de vista militar, el aporte significativo de San Martín a la causa, fue el vasto plan combinado, erudito e ingenioso, en el que actuaron, el pueblo en armas guiado por él y muchos otros.

El objetivo: defender la libertad de América desde las Provincias Unidas del Río de la Plata; único territorio libre de la dominación española, tras el pronunciamiento de Mayo de 1.810.

Alcanzar ésta meta, significó libertar Chile y Perú, recorriendo enormes distancias, a través de territorios inhóspitos, y con inferioridad de hombres y armamento; enfrentar y vencer al enemigo, guiados sólo por el amor a la tierra.

Mientras, Bolívar hacía lo mismo desde Venezuela y Nueva Granada (Colombia), bajando hasta el Ecuador y convirtiéndose en el colibertador del Perú, logrando con ello expulsar definitivamente a los españoles de América.

Desde el punto de vista político, económico, social y cultural, el aporte relevante de San Martín como estadista, fue su visión de AMERICA. La que para él, al igual que para Güemes, Bolívar y quienes los siguieron, era la "amada Patria": la AMERICA única, unida, integrada.

Lograron su libertad, pero no consiguieron evitar que la incomprensión provocara la división, el fraccionamiento, la formación de naciones estados débiles frente al mundo; de allí que en el presente optemos por la integración, como única posibilidad válida de inserción, en la aldea global.

El perfil humano de este Gran Hombre de nuestra historia nos muestra, que actuó hasta el día de su muerte, observando una permanente actitud de renunciamiento a la GLORIA, al PODER y a la RIQUEZA, representados por cargos, honores, remuneraciones y reconocimientos de cualquier tipo, legítimamente ganados.

Nunca tuvo aspiraciones personales, el espíritu de servicio movió constantemente su conducta, lo que ennoblece su entrega, sus sacrificios y todos sus actos.

Esto también se refleja en los valores humanistas, que trasmite como pilares, sobre los cuales debía edificarse la educación de su hija.

En ésta sociedad que exalta los antivalores como símbolos del éxito, de las célebres MAXIMAS, que redacta asumiendo su rol de padre, rescatamos: la sensibilidad, el respeto por la vida y la naturaleza, el valor de la verdad, amistad, humildad, dignidad, responsabilidad, solidaridad, tolerancia, y por sobre todo el amor al prójimo y a la Patria.

Si reducimos la actuación de San Martín en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata , al combate de San Lorenzo, gobierno de Mendoza y cruce de los Andes, proyectando su actuación a Chile y Perú, sólo contemplamos su intervención directa.

Mutilamos la elaboración intelectual de un plan, el que tenía como meta: la emancipación de América.

El Virreinato del Perú, con su capital en Lima, era el centro del poderío Hispánico en el continente.

Tras el pronunciamiento por el gobierno propio en 1.810, expandido en todas direcciones, la represión, como era de esperarse fue llevada a cabo desde allí y desde España.

Las Provincias Unidas del Río de la Plata, fueron las únicas que la eludieron, concretando incluso, sin éxito, acciones en su contra.

El enemigo concentraba todo su poderío en el Perú, pero con el propósito a la inversa: el de bajar para terminar con el único foco que quedaba de la rebeldía americana.

Había que abandonar la ruta por la que tradicionalmente se proyectaban las acciones, optando por una ofensiva por el oeste venciendo la barrera natural de los Andes, para caer en Chile primero y en el Perú después.

Para que esto fuera viable había que mantener en las Provincias Unidas del Río de la Plata , la defensiva en el frente saltojujeño y altoperuano.

El propósito: atraer y contener al enemigo. Evitando su avance y anulando su posibilidad de acción; es decir, dividir su poderío a fin de impedir, que con su concentración tornara imposible la nueva opción por el oeste.

Luego ofensiva e invasión, tanto desde las Provincias Unidas del Río de la Plata, cómo desde Chile, juntándose en el Perú los ejércitos operantes, para terminar con el dominio hispano en América.

Esta estrategia, reduciría y alejaría la presión rea lista en el Río de la Plata.

En la primera etapa, la defensa de las Provincias Unidas del Río de la Plata, había estado a cargo del ejército regular que intentó alcanzar el centro del poder realista y que había sido derrotado primero en Huaqui y después en Vilcapugio y Ayohuma.

Martín Miguel de Güemes, participó activamente, primero liderando las avanzadas, con la misión de contener al enemigo y lográndolo con éxito.

Tras la derrota del grueso del ejército regular en Sipe -Sipe, le fue confiada por la autoridad central, la defensa de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

A partir de éste momento -junio de 1.816- concretó su accionar, como conductor de las milicias gauchas, las que sin ser un ejército regular y mediante la guerra de recursos, cumplieron, acabadamente con lo encomendado en el frente salto jujeño en combinación con el altoperuano.

Fue el accionar de un auténtico ejército de milicias campesinas, no estable, pero sí debidamente organizado, con un Estado Mayor; divididos en escuadrones y compañías, acorde al espacio social de dónde procedían; con servicios de maestranza, hospital, sastrería y hasta capellanía, contando para ello, únicamente con los recursos del ya devastado espacio social, en el que operaban.

Las acciones que llevaron adelante no respondían a la estrategia de una guerra regular con tropas de línea o veteranos, que lucharan mediante batallas campales, sino que apelaron a una guerra de desgaste, la que respondía a una estrategia pensada y ejecutada a nivel político y militar.

Honraron a la tierra que les dio origen. Sin recibir, ni dar batalla decisiva. Persiguiendo, acosando y castigando continuamente al enemigo en sus posiciones y movimientos.

Guerra lenta, pero penosa para el adversario, porque minaba sus fuerzas, hasta tomarlos incapaces de contener sus incursiones, terminando con ellos sin acciones bélicas de importancia, sino tan sólo provocándole idénticas situaciones, a las que a ellos vivían: hambre, desnudez, miedo.

Frente a un hombre y a un paisaje, que se aunaban en una conspiración perpetua, nada pudieron hacer los godos.

El ejército regular, no volvió a operar y los intentos enemigos de llegar a Buenos Aires se disiparon, cuando San Martín tras las victorias de Maipú y Chacabuco libertó Chile y amenazó con el desembarco en Lima.

En esa instancia era necesario llevar adelante la ofensiva desde el centro de las Provincias Unidas del Río de la Plata , avanzando con el apoyo de los altoperuanos, mientras San Martín desembarcaba en Lima y desde allí se proyectaba hacia el interior, para atrapar al enemigo en un movimiento envolvente, tipo pinza o tenaza.

Este desafío era de difícil ejecución. La guerra civil enfrentaba a las Provincias Unidas del Río de la Plata, llevándolas a la disolución de toda autoridad nacional.

Sólo se podía confiar en la demostrada eficiencia y disposición de Güemes y de quienes lo secundaban, en la larga contienda sostenida con recursos propios, lo que llevó a San Martín a nombrar a éste, jefe del ejército, que debía accionar desde las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Las luchas y desvelos por ver consolidada la Patria Americana, pusieron en marcha la avanzada que llegó a Inquisivi en febrero de 1.821.

El enemigo asignaba vital importancia al doble frente, en vía de ejecución y buscaba evitarlo por todos los medios.

A fin de neutralizar el eventual avance combinado se inclinó por decisiones extremas, como la de apresar o matar a Güemes, logrando lo segundo en medio de un desesperado y último avance sobre Salta.

Frente a ésta nueva situación, en el frente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en agosto de 1.821, se acordó una tregua, la que comprometió la situación de San Martín, al permitir que las fuerzas enemigas que operaban, pasaran a reforzar a las del Perú.

Rápidamente se tomó conciencia de ello y en enero de 1.822, resolviendo el envió de la anhelada expedición, la que facilitaría en el frente peruano, el desembarco de un ejército por los puertos intermedios, operaciones en las sierras y las de los patriotas del Alto Perú.

Esta apertura no se concretó, no por falta de voluntad y esfuerzos sino de medios. Esto contribuyó de manera decisiva, a las sucesivas derrotas en el frente peruano, lo que trastrocó el plan originario y llevó a San Martín, a la entrevista de Guayaquil y a su posterior retiro, dejando a Bolívar y Sucre la concreción de la libertad de América

El Plan Sanmartiniano, no era meramente militar en favor de la emancipación de América, sino fundamentalmente político, en pro de la unidad de la misma.

El derrotero de los propósitos militares, fue exitoso, aunque no fuera San Martín, quién lo culminara.

En lo que respecta al plano político, el resultado no figuraba en el proyecto original. La formación de distintos Estados, lo que llevó a América a perder la base de su futura grandeza, por el menoscabo de los recursos humanos y materiales que le reportó ésta nueva situación.

La independencia de América, concretada por la trípode de gloriosa de Bolívar, San Martín y Güemes, estrechó más la vinculación existente en una comunión por la causa.

El resultado: la formación de las diferentes naciones, afectó las relaciones milenarias, las que deterioradas por la guerra y reforzadas por la causa, nunca se interrumpieron, demostrando, que el ideal de los artífices de la emancipación, respondía a la realidad Americana.

Esta nueva situación afecté negativamente el destino de los países Americanos, a partir de entonces.

La división los llevó al estancamiento, al enfrentamiento y a la dependencia, en clara desventaja frente al mundo.

Pero más valorada aún hoy, es su riqueza interior, plasmada en la humildad, generosidad, renunciamiento y austeridad que signaron su vida y hasta su muerte. Actitudes permanentes, que demostraban una sólida escala de valores como inagotable sustento. Esto quedó demostrado en el abandono de la brillante carrera militar que llevaba adelante en el ejército español; la negativa a ocupar la casa que le correspondía, como Gobernador Intendente de la Provincia de Cuyo; la renuncia a la mitad del sueldo que como militar le cabía, después de la victoria de Chacabuco; la declinación al bien ganado ascenso al cargo de Brigadier de los Ejércitos de la Patria ; la no aceptación de los 10.000 pesos, que legítimamente le otorgaron en Chile, para que costeara los gastos ocasionados en su viaje de regreso a Buenos Aires, en busca de apoyo para concretar las acciones en el Perú; la declinación al cargo de General en Jefe del Ejército Chileno, con el grado de Brigadier, la del sueldo que se le asigné como tal y la de la vajilla de plata, obsequiada en reconocimiento por sus victorias; el desprendimiento de la tercera parte de lo producido por su finca de Mendoza, con destino al Hospital de Mujeres y para el pago del vacunador, que librara al pueblo de esta provincia del flagelo de la viruela, la desestimación del sueldo y del tratamiento honorífico, inherentes al cargo de General en Jefe del Ejército de los Andes, mientras durara su licencia por enfermedad el rechazo a los honores, con los que el gobierno de Buenos Aires pretendió recibirlo después de la Victoria de Maipú; la renuncia al cargo de General en Jefe del Ejército de los Andes, frente a la disolución de la autoridad nacional en el año 1.820, ante lo cual, los restantes jefes decidieron su continuidad en el mando; la cesión de la gloria de sellar la independencia americana a favor de Bolívar en Guayaquil, tras organizar el gobierno del Perú, el abandono del cargo de Protector y de la banda bicolor que identificaba el mando supremo; el ostracismo civil al que se condenó frente a la guerra civil que envolvía a su amada patria, la negativa a asumir el gobierno de Buenos Aires y en el autoexilio a ser ministro Plenipotenciario de la Confederación Argentina , ante el gobierno del Perú. Finalmente renunció, hasta las honras debidas en su propio funeral.

La austeridad en su conducta diaria, fue la estrella que acompañó su vida, renunciando al poder, los honores y la gloria, todo lo cual lo convirtió en inmortal.


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